Se que muchos lo consideran un viejo gorila, un aristócrata recalcitrante, un señor complicado y retorcido que escribía para ahuyentar sus fantasmas y ensalzar su ego y sólo le interesaba un público lector de elite.
Todo esto no le quita su genialidad.
Aprendí a leer a Borges en profundidad en la Universidad, a partir de estudiarlo y analizarlo a fondo.
Es hermoso para mí.
Me resulta perfecto lo que escribió y cómo lo escribió.
Y hoy, nuevamente un 24 de agosto, leo y comparto esto:
La suma
Ante la cal de una pared que nada
nos veda imaginar como infinita
un hombre se ha sentado y premedita
trazar con rigurosa pincelada
en la blanca pared el mundo entero:
puertas, balanzas, tártaros, jacintos,
ángeles, bibliotecas, laberintos,
anclas, Uxmal, el infinito, el cero.
Puebla de formas la pared. La suerte,
que de curiosos dones no es avara,
le permite dar fin a su porfía.
En el preciso instante de la muerte
descubre que esa vasta algarabía
de líneas es la imagen de su cara.
Maravilloso, maravilloso, maravilloso.




















